ara comprender en forma conceptual lo que significa padecer un trastorno ansiedad es necesario conocer, en primer término, lo que es un trastorno. Según definiciones de manual, se llama trastorno a una enfermedad, a algo fuera de lo considerado normal. Una alteracion de la salud o un estado de enajenación mental. El concepto hace referencia a un desequilibrio que perturba el sentido o la conducta de un sujeto.
En lo que respecta a un trastorno ansiedad, por su parte, se lo define como un estado de inquietud o agitación del ánimo. Aunque no siempre este problema es patológico (sino que es una emoción común que cumple con una función vinculada a la supervivencia), la ansiedad puede acompañar a algunas enfermedades como la neurosis.
Bajo un trastorno ansiedad, el sistema dopaminérgico del organismo se pone en funcionamiento como una respuesta frente a ciertos problemas o peligros. Cuando esta característica innata se transforma en patológica estamos ante la presencia de un trastorno de ansiedad.
Existen diversos tipos de trastorno ansiedad. El trastorno ansiedad generalizada (TAG), presenta una preocupación excesiva y constante respecto a diversos temas, pese a que el individuo no esté sufriendo ningún problema importante en particular. El TAG se refleja en problemas para dormir, irritabilidad, cansancio frecuente y contracturas musculares.
Por otro lado, existen una serie de tipos de trastorno ansiedad llamados “secundarios”, estos estan vinculados al consumo de ciertas sustancias (como la cafeína, la marihuana o la cocaína), a una condición médica (hipertiroidismos, hipoglucemia), o a otros trastornos psicológicos (fobias, anorexia nerviosa, u otros).
Dentro de los tipos de trastorno ansiedad, también podemos mencionar a los trastornos de ansiedad social, que aparecen relacionados con los encuentros y reuniones sociales. El problema de quienes sufren este problema radica en el temor exagerado a ser objeto de un juicio negativo por parte de otro.
El trastorno ansiedad se manifiesta de diferentes maneras, según el grado del problema, el tipo y la persona donde se desarrolle. Entre las principales manifestaciones del trastorno ansiedad encontramos:
Huida/Evitación: Es una de las formas de respuesta del trastorno ansiedad más repetida y se sucede cuando se busca evitar por sobremanera aquellas situaciones de la vida diaria, o escapar de ellas si te las encuentras de forma imprevista.
En cuanto a las repercusiones físicas y emocionales del trastorno ansiedad, se pueden dar: Palpitaciones, sacudidas del corazón o aceleración del pulso; Sudoración; Temblores o sacudidas; Sensación de ahogo o falta de aliento; Sensación de atragantarte; Opresión o malestar torácico; Náuseas o molestias abdominales; Inestabilidad, mareo o desmayo; sensación de irrealidad.
Como es sabido la ansiedad es una padecimiento que no sólo genera repercusiones de índole psicológico y emocional, sino que también afecta músculos y articulaciones. Entre los principales síntomas ansiedad se reconocen cambios en el comportamiento de la personal, que se encuentra nerviosa, de mal humor, irritable e insatisfecha.
Esa tensión sostenida puede acarrear sintomas ansiedad y resentir los músculos generando dolor, sobre todo en la espalda, la cabeza y el cuello. Los dolores de cabeza son relativamente frecuentes en forma de presión, bien en la zona de la nuca o en la parte frontal mientras que otras veces es un dolorimiento continuo pulsante.
Aparecen además sintomas ansiedad como el aumento de sudoración, sobre todo en las manos, facilidad para enrojecer, sequedad de la boca o todo lo contrario, mucha salivación, molestias en la garganta, náuseas, eructos, molestias de estómago, necesidad de orinar con frecuencia, ligera diarrea, temblor y agitación interna.
No es infrecuente también que por el estado de hipervigilancia continua la persona presente sintomas ansiedad relacionados a las dificultades en el sueño nocturno, así como sensación de cansancio y fatigabilidad durante el día.
Las alteraciones del apetito también son otro de los sintomas ansiedad. Estos pueden oscilar desde su aumento a la disminución, y lo mismo puede observarse en relación al impulso sexual.
También las capacidades mentales se ven resentidas, apareciendo con frecuencia sintomas ansiedad que generan dificultades para mantener la atención y concentración lo que favorece las distracciones, así como pueden existir dificultades para memorizar. Lea también sobre la Serotonina y el cerebro.
Entre los sintomas ansiedad de tipo somático se encuentran entre los más frecuentes las palpitaciones, sacudidas del corazón o aceleración del pulso, sudoración, temblor, sacudidas musculares, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantamiento, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño o para mantenerlo, sensación de no haber descansado por la mañana, inquietud, fatiga, escalofríos o sofocos, son frecuentes en las respuestas de ansiedad.
Así mismo, son frecuentes los sintomas ansiedad de tipo neurológico como sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo, sensación de embotamiento, desapego o ausencia de reactividad emocional, falta de concentración o sensación de mente en blanco, aturdimiento respecto al entorno, sensación de entumecimiento o de hormigueo, incluso parálisis de algún miembro.
Por su parte un paciente ansioso puede sufrir sintomas ansiedad y buscar una mejoría sintomática en el alcohol y otras sustancias, y no es raro el abuso de éstas. Tampoco es extraño que la ansiedad crónica provoque en el paciente una desmoralización que puede dar lugar a la coexistencia de síntomas depresivos
La ansiedad como forma preventiva o de defensa cognitiva, puede provocar de forma inmediata una serie de respuestas en el sistema nervioso con la finalidad de poner a salvo la vida. Quizá lo más llamativo de la respuesta de la ansiedad son las reacciones somáticas que la acompañan, y que suelen hacer pensar a las personas que los experimentan en la posibilidad de padecer un problema médico grave, o incluso en que su muerte puede ser inminente.
La ansiedad se produce al interpretar el cerebro que hay un peligro cuando la realidad es que no hay nada que esté poniendo en peligro la vida. Por muy seguro que pueda parecer todo, la cabeza de aquel que sufre la ansiedad, interpreta un peligro interpreta como cierto e inmediatamente produce síntomas, siendo la conducta motora consecuente la de huída o evitación.
Para citar un ejemplo que logre demostrar como opera en la mente la ansiedad, podríamos decir que si frente a un examen, el mensaje que escucha el cerebro de una persona con la ansiedad es “estoy nervioso, voy a reprobar”, automáticamente responderá preparándose para la catástrofe, el problema es que la estrategia que genera lejos de solucionar el problema, lo empeora más. Ese pensamiento puede ser una imagen mental (de uno mismo o de otra persona o situación), un sonido (nuestra propia voz, las palabras de alguien, un ruido o música), o una sensación en el cuerpo (un cosquilleo, frío o calor, etc.).
En general, el cerebro humano no retiene por extensión lo que piensa, o lo que dice, no obstante estos mensajes, estas ideas automatizadas que dominan la mente son responsables del comienzo o del mantenimiento de la ansiedad. En algunas ocasiones es posible darse cuenta, racionalmente, de que no son verdad, sin embargo a nivel emocional la mente que sufre la ansiedad “siente que son verdad”, pues el sistema de alarma que son las emociones ha saltado y pretende alejarnos de la situación de amenaza.
De esta forma se van haciendo frecuentes preocupaciones desproporcionadas por hechos de la vida cotidiana, o se mantienen sensaciones y mensajes de horror intenso ante el recuerdo a lo largo de meses o años de un acontecimiento traumático, síntomas propios de la ansiedad.
La consecuencia natural de estos pensamientos y reacciones fisiológicas es el escape, evitar de aquello que creemos que las producen. Cuando se produce una evitación o escape sistemático del estímulo temido se habla de la existencia de una fobia.
En un principio, la conducta manifiesta de escape o evitación de las situaciones en las que se ha dado una reacción o crisis de la ansiedad es lo normal, la retirada progresiva de las situaciones de la vida diaria que son interpretadas como amenazantes o el escape de ellas si se encuentran de forma imprevista se va implantando poco a poco hasta llegar, en ciertos casos el aislamiento casi total del entorno, es sólo en este momento cuando muchas personas que padecen de la ansiedad se dan cuenta que su enemigo no está fuera, sino dentro, y que la ansiedad no se combate con la retirada sino con el afrontamiento y conocimiento de sus mecanismos.
La ansiedad es la más común y universal de las emociones. Según definiciones de manual, la sensación de ansiedad podría definirse como una reacción de tensión sin causa, más difusa y menos focalizada que los miedos y las fobias. Una reacción emocional ante un peligro o amenaza se manifiesta mediante un conjunto de respuestas tanto fisiológicas, cognitivas y conductuales.
Como suelen decir los especialistas, la ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante sucesos comprometidos. En realidad, un cierto grado de ansiedad proporciona un componente adecuado de precaución en situaciones especialmente peligrosas. Una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos por delante.
En ocasiones, sin embargo, el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad es desproporcionada con la situación e incluso, a veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro real. El sujeto se siente paralizado con un sentimiento de indefensión y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico.
Se dice que cuando la ansiedad se presenta en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se la considera como un trastorno.
Para intentar explicar este trastorno en forma sencilla y sin definiciones tan académicas, podría decirse que la ansiedad es en sí una reacción de “miedo”. Si bien el miedo por sí mismo es muy útil y perfectamente natural, el problema sobreviene cuando no hay una razón racional para sentir esa angustia.
Para nuestros antepasados huir cuando venía un tigre a comérselos era una reacción perfectamente lógica pero, ¿que ocurre con aquellas personas que reaccionan aún si no hay ningún tigre¿ ¿Porqué salir corriendo? Este es un claro ejemplo de los mecanismos que se activan cuando se sufre de ansiedad.
La reacción de alarma en la ansiedad, en ese caso es excesiva y prepara al organismo para enfrentarse ante un peligro que no existe, convirtiéndose en algo perjudicial. De esta manera, el pulso y la respiración se aceleran, la transpiración se dispara y se produce tensión muscular.
Para intentar graficar los efectos que puede producir la ansiedad en el cuerpo humano, podría decirse que cuando una persona sufre este problema, tiende a exagerar sus problemas, a preocuparse en exceso antes de que ocurran, a esperar lo peor y a decirse a sí misma que, cuando lleguen esos momentos difíciles, no será capaz de hacerles frente.
Por otra parte, al notar los síntomas propios de la ansiedad, tenderá a pensar que está físicamente enferma y que algo terrible le va a ocurrir. Este pensamiento no hará sino aumentar esos síntomas. Es más; antes de que ocurran algunas de esas situaciones, dará por supuesto que va a ponerse nerviosa, lo que, efectivamente, le pondrá más nerviosa, activando círculos viciosos de los que cada vez es más difícil salir.