Aunque los profesionales de la salud mental suelan hablar de depresion y ansiedad como dos enfermedades diferentes, lo cierto es que en los seres humanos no existen compartimentos cerrados, al igual que es inútil separar cuerpo y mente, pues lo mental afecta al cuerpo y al revés.
Ante esto depresion y ansiedad van de la mano, ya que un estado de ansiedad continuado conduce fácilmente a una depresión cuando el organismo, el cuerpo y la mente que se han preparado para un ataque que no llega, se cansan, se agotan. Nadie puede sostener indefinidamente una situación de alerta, entonces sobreviene el “bajón”. Así mismo, una depresión produce frecuentemente un tipo de ansiedad particularmente doloroso que es el miedo a uno mismo.
Al asociarse los términos de depresion y ansiedad se da forma a un tipo de trastorno de tipo bipolar. El trastorno bipolar tiene una tasa de transmisión genética muy alta, cuando uno de los padres padece trastorno bipolar, el riesgo de que su descendencia también lo sufran es de un 25%.
Tanto en la depresion y ansiedad se ha visto implicado una sustancia en el cerebro, la serotonina, y los tratamientos actuales van encaminados hacia ella. Se estima que el 29% de la población sufre un problema de ansiedad a lo largo de su vida. Tanto depresión y ansiedad están reconocidas bajo dos clasificaciones internacionales como son el DSM IV, y el CIE 10.
Otro trastorno que implica los conceptos de depresion y ansiedad, es el episodio depresivo “mixto” que se define como una mezcla de sintomatología depresiva e hipomaníaca, el paciente presenta gran tensión interna que él define como ansiedad, es lo que subjetivamente creen que padecen, por ello esta es la forma de depresión más delicada de tratar.
Cuando se distingue un cuadro de depresion y ansiedad, y el paciente presenta síntomas de depresion y ansiedad, debe hacerse todo lo posible para establecer el diagnóstico primario. Dado el potencial significativo de superposición con otros trastornos, el trastorno de ansiedad generalizada y el de angustia no deben diagnosticarse durante un episodio depresivo.
Los indicios para distinguir entre trastorno de depresion y ansiedad primaria incluyen humor predominante, edad de comienzo, patrones de sueño, signos psicomotores, historia familiar, uso de sustancias, respuesta al ejercicio y efectos psicosociales. La depresión secundaria puede deberse a incapacidad progresiva asociada con un trastorno de ansiedad primario.
En el paciente con depresion y ansiedad, el tratamiento debe iniciarse para el diagnóstico “que mejor se adapte” y dirigirse a los síntomas más prominentes. Cuando no está claro el diagnóstico primario, un antidepresivo triciclico es muchas veces el fármaco de primera elección. En último término, la precisión diagnóstica es el mejor fundamento para el tratamiento eficaz y el control a largo plazo de los trastornos de depresion y ansiedad.
Al igual que los adultos, los niños pueden también sufrir de ansiedad. De hecho, la ansiedad niños se debe esperar en momentos específicos durante el desarrollo y está en esos casos mirado como normal (por ejemplo, el primer día de escuela). Algunos niños pueden también sufrir de timidez excesiva y pueden luchar para ajustarse a nuevas situaciones.
La ansiedad niños puede ser una reacción normal del desarrollo o puede ser una señal de disfunción o de un trastorno psiquiátrico. Hay muchas razones por la cual un niño se puede sentir ansioso dentro de su desarrollo normal.
Si bien la mayoría de los niños tienen miedos de breve duración, y crecen rápidamente fuera de ellos mientras que aprenden con la experiencia que no hay peligro verdadero en las cosas que temen, cuando esto se hace recurrente se está ante una situación de ansiedad niños.
Los casos más comunes de ansiedad niños, se desarrollan en la vivencia de situaciones cambiantes o de desajustes, como mudanzas, cambios de escuela, muerte de un familiar, separación o divorcio, pueden aparecer síntomas de ansiedad que ayudan al niño a manifestar sus sentimientos ante la situación difícil.
La ansiedad niños se puede presentar como miedos constantes, rehusar ir a la escuela, dolores molestias físicas sin explicación, dificultad en separarse de los padres o dificultad en el sueño. Si estos síntomas son tan severos que interfieren con el desempeño de niño en la escuela o en su modo de relacionarse con sus familiares o amigos, pueden ser señales de un trastorno de ansiedad. Aunque estas condiciones psiquiátricas pueden tener sus inicios en la niñez y continuar presentando manifestaciones a través de toda la vida, existen tratamientos efectivos.
Los trastornos de ansiedad niños más comunes son las fobias, fobia social, la ansiedad de separación, trastorno obsesivo-compulsivo y la ansiedad generalizada. Las fobias son miedos excesivos a objetos o situaciones particulares, como a las alturas, a los ascensores o a algún animal. Muchos niños muestran ansiedad ante situaciones u objetos desconocidos o que le causen miedo.
Es necesario aclarar que la ansiedad niños depende en todos los casos del niño en cuestión. Algunos niños son más ansiosos que otros y pueden necesitar reaseguro o ayuda adicional de un profesional, especialmente si se sospecha un desorden de ansiedad. La ansiedad niños se convierte en un problema si comienza a afectar a la rutina diaria de su niño o si está causando a su niño agitación significativa.
La ansiedad niños de no ser tratada en forma adecuada y a tiempo, puede ser un obstáculo para el desarrollo apropiado de los niños y puede causar dificultades en su desempeño académico y social. Ante esto, los especialistas señalan que debería realizarse una observación más cuidadosa cuando los niños tienen entre 6 y 8 años. Durante este período, el miedo de los niños a la oscuridad y a las criaturas imaginarias disminuye, y se acrecienta la ansiedad hacia el rendimiento escolar y las relaciones sociales. Un exceso de ansiedad niños de esta edad, puede ser una señal de alarma en cuanto al posterior desarrollo de trastornos de ansiedad.
Los trastornos ansiedad suelen generarse por un desajuste en el sistema psicológico-emocional, pero muchas otras veces pueden aparecer o sucederse debido a la utilización de ciertos medicamentos, sustancias, etc.
Entre los trastornos ansiedad más comunes o repetidos en un gran número de pacientes, se encuentran:
- Trastornos ansiedad debido al consumo y uso de sustancias, generalmente adictivas. Como pueden ser: cafeína, nicotina, cocaína, éxtasis, marihuana, anfetaminas y otras más.
También puede ocasionarse por el síndrome de abstinencia al alcohol o a medicamentos ansiolíticos, así como por el consumo de ciertos medicamentos de uso controlado, como: pseudoefedrina, norepinefrina, fenilefrina, fenilpropanolamina, etilefrina, salbutamol y otras más.
- Trastornos ansiedad ocasionados por alguna enfermedad o condición de salud, entre las que destacan: hipertiroidismo, hiperfunción suprarrenal, hipoglucemia o baja de azúcar en la sangre o prolapso de la válvula mitral, entre otras.
- Trastornos ansiedad secundaria provocada por otro trastorno mental como puede ser: la crisis de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, las fobias, la anorexia nervosa, o los trastornos depresivos.
- Trastornos ansiedad causados por situaciones de adaptación o cambios en la vida, como pueden ser los duelos familiares y de amigos, problemas de pareja, problemas escolares o laborales, cambio de residencia, enfermedad de algún pariente cercano, problemas económicos fuertes, falta de empleo y otros más.
Por otra parte, entre los más tipicos trastornos ansiedad de base psicológica-emocional pueden encontrarse: trastornos de angustia sin agorafobia, trastorno de angustia con agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno de angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de ansiedad inducido por sustancias y trastorno de ansiedad no especificado.
En el contexto de todos estos trastornos ansiedad pueden aparecer también otros tipos de sucesos, como crisis de angustia y agorafobia. La crisis de angustia (panic attack) se caracteriza por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañados habitualmente de sensación de muerte inminente. Durante estas crisis también aparecen síntomas como falta de aliento, palpitaciones, opresión o malestar torácico, sensación de atragantamiento o asfixia y miedo a «volverse loco» o perder el control.
La agorafobia, como otro de los clásicos trastornos ansiedad, se caracteriza por la aparición de ansiedad o comportamiento de evitación en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso), o bien donde sea imposible encontrar ayuda en el caso de que aparezca en ese momento una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia.
Una crisis ansiedad re define como una reacción de miedo o malestar intenso que se presenta de forma repentina y alcanza su máxima intensidad en cuestión de dos o tres minutos, a diez como máximo.
La crisis ansiedad muchas veces tiende a confundirse con crisis de angustia, por lo que resulta necesario diferenciar, atendiendo al criterio de duración y permanencia. Los trastornos de angustia se presentan a modo de crisis o bien como estado persistente, es decir, la angustia puede llegar al pánico o ser difusa. Pero las reacciones físicas y emocionales de la crisis ansiedad nunca son atribuibles a un peligro real. Se diferencian por la presencia / ausencia de estados agudos de angustia espontáneos.
Las crisis ansiedad son espontáneas aunque puedan localizarse en ciertas situaciones, lo cual facilita el diagnóstico diferencial con las fobias específicas. Suelen empezar de forma brusca, alcanzando su máxima intensidad a los diez minutos y no necesariamente debe existir una situación amenazante o un desencadenante claro.
Un problema habitual de quien presenta crisis ansiedad es que progresivamente va evitando las circunstancias que cree que las provocaron, con lo que acaba desarrollando una fobia a lugares o agorafobia (este síntoma se explica más adelante en el apartado de las fobias) que puede acabar por confinar completa o parcialmente al sujeto en su casa con un miedo irracional a salir de la protección que le brinda su hogar.
Para denominarlas en forma completa, las crisis ansiedad deben ir acompañadas de cuatro o más de los siguientes síntomas: Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca; Sudoración; Temblores o sacudidas; Sensación de ahogo o falta de aliento; Sensación de atragantarse; Opresión o malestar en el pecho; Náuseas o molestias abdominales; Inestabilidad, mareo o desmayo; Sensación de irrealidad (desrealización) o de estar separado de uno mismo (despersonalización); Sensación de entumecimiento u hormigueo; Escalofríos o sofoco.
Estos síntomas de las crisis ansiedad se acompañan de una intensa angustia y de la sensación de que uno va a morir o volverse loco en breve. Como estos síntomas se parecen mucho a los que se experimentan cuando se tiene un ataque al corazón, mucha gente que los padece acude primero a urgencias de un hospital o al cardiólogo, y suele ser un médico no psiquiatra el que les explica que han padecido una crisis ansiedad.
Las crisis ansiedad suelen sucederse en lugares y situaciones comunes en muchas personas como son: ascensores, espacios abiertos, supermercados al hablar con extraños, o con personas atractivas o con autoridad, etc.
Las situaciones mencionadas suelen desencadenar crisis ansiedad en algunas personas. Según el tipo de situación que genera el miedo irracional y desproporcionado, se diagnostica la presencia de una agorafobia, una fobia social u otras fobias específicas. Las personas que padecen esas fobias saben que si se enfrentan a una situación del tipo temido será altamente probable que sufran una crisis ansiedad.