Según informes más del 10% de la población ha experimentado en alguna ocasión una crisis de ansiedad y de todos ellos, para más de la mitad esto se ha convertido en un grave problema o trastorno. El sufrimiento para las personas que padecen algún tipo o trastornos de crisis de ansiedad es tal que es frecuente que a largo plazo aparezcan otros problemas asociados como la agorafobia, el alcoholismo y la depresión.
Para comprender mejor el problema, podríamos definir a la crisis de ansiedad como un momento donde la persona experimenta un intenso miedo y malestar, y donde se identifican diferentes síntomas como pueden ser: Fuertes palpitaciones, taquicardia, Sudoración excesiva, Temblores, Sensación de ahogo o falta de respiración, Sensación de atragantarse, Dolor en el pecho, Nauseas o molestias estomacales, Mareos y vértigo, etc.
Las crisis de ansiedad suelen ser repentinas y bruscas, la persona puede ser incapaz de identificar la causa o lo que ha causado la crisis de ansiedad, y experimenta ésta con un intenso temor. Por lo general la duración de un episodio de crisis de ansiedad no suele exceder los 10 minutos aunque su intensidad es tal que hace pensar a la persona en la muerte.
Cuando una persona experimenta crisis de ansiedad con cierta frecuencia, el problema no suele desaparecer con el paso del tiempo de forma espontánea sino que suele hacerse crónico. Es por ello, fundamental que la persona solicite ayuda profesional y se realice un tratamiento psicológico adecuado.
Debido a las características de las crisis de ansiedad y el predominio de síntomas físicos, lo más frecuente es que las personas con este problema acudan a los servicios médicos convencidos de presentar una enfermedad médica. Sin embargo, la terapia psicológica ha sido lo que ha mostrado una mayor eficacia en el tratamiento de esta patología.
Uno de los primeros pasos para lograr un real acercamiento al problema de crisis de ansiedad es realizar un análisis médico oportuno, con el fin de descartar enfermedades de carácter orgánico (en particular trastornos endocrinos, circulatorios, dificultes de tensión arterial, etc.)
Una vez establecida la causa psicológica de la crisis de ansiedad, es necesario hacer una reflexión acerca de cómo estamos viviendo, en qué puntos nos estamos ‘pasando de la raya’ y qué medidas de salud podríamos tomar (descanso, alimentación, ejercicio, diversión, cambio de actitudes).
En las crisis de ansiedad, el primer desajuste se centra en que no se está llevando una vida normal (llevar vida de enfermo incurable no nos hace sentir precisamente normales). La causa de la ansiedad no es externa sino interna, así que el mundo no tiene la culpa y sería inútil tomar medidas de precaución porque el miedo puede perfectamente cambiar de ‘tema’ una vez que cedemos en evitar determinada circunstancia.
Luego, es vital en las crisis de ansiedad, evitar todo tipo de anticipación o pensamiento sobre la ansiedad: esta es la causa más importante del mantenimiento y crecimiento de la ansiedad. Una especulación es cizaña que sembramos y provoca mayor inseguridad.